noche solitaria en el camino

Cuando compre por Wallapop, 30km atrás, la tienda de campaña, no me imaginé que llegase a pasar la noche en un lugar tan mágico.


Encontrándome en la cola del albergue de Pobeña, me dije, por qué no?, me despedí de las nuevas amistades, y continúe por el camino. Tras unas largas escaleras y un recorrido acantilado, ahí estaba, la oportunidad que superaba mis expectativas.


Me tiré al suelo y empecé a leer el libro que me venía acompañando “el monje que vendió su Ferrari”, si parar de preguntarme cómo será la noche solitaria en aquel lugar tan especial.


Antes del que sol se pusiera, monte la tienda, una pequeña caseta de piedras en ruinas al oeste cortaba el viento, todo parecía estar a favor.


Era luna llena (o casi) así que no me hizo falta utilizar la linterna, ni tan siquiera dentro de la tienda.


El sonido del mar… Os podéis imaginar.


Si os animáis a pasar alguna noche al raso, recordar, aseguraros que no esté prohibida la acampada en ese lugar, conservar suficiente batería en el móvil, por si acaso, elegir un lugar con cobertura, compartir la ubicación con algún peregrino, repelente por si las moscas (o mejor dicho por si los mosquitos), algún medio de defensa, agua, comida y un buen libro.

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