De Pobeña a Castro Urdiales

Con los primeros, nublados, rayos de sol, me puse en pie y retome la marcha.



Tenía la esperanza de desayunar en el siguiente pueblo, pero resultó ser demasiado pronto y no había nada abierto, pero una vecina me recomendé un tramo alternativo en el que me encontraría una gasolinera donde poder pedir un café.

Mientras desayunaba observé que dicho tramo era el más transitado ya que no deje de ver pasar peregrinos, era el desvío de la N634. Sacrifica algo de montaña a cambio de menos kilómetros y más Costa. Y soy muy de Costa.


Tras ese par de kilómetros por la N634, el camino mejora y se vuelve más gratificante. La costa cantábrica es tan espectacular como la vasca. Cantábrica si. Hace ya unos kilómetros que abandonamos el País Vasco.


Desde la frontera con Francia hasta Cantabria, a estas alturas nos habremos recorrido el País Vasco a pie.


Finalmente llego a Castro, una ciudad con muchísimo ambiente y que invita a quedarse. El albergue solo tiene 16 plazas y se encuentra a las afueras, así que sigo el consejo de la oficina de turismo y me alojó en la pensión La Marina, en el mismo centro del puerto marítimo.

Fin de la Primera Parte

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s