la nevera vacía 

Como ese día que abres la nevera, casi sin esperanzas, pero las tripas te rugen. Hace mil que no pisas el supermercado, sabes que la encontraras vacía, no tienes demasiadas esperanzas la verdad.

 

Pero entonces, en el fondo aparece un tapper de tu madre, de esos que te encantan, se había escondido entre cartones de leche medio vacíos, esperando este momento. Los ojos, como platos, las pupilas dilatadas, se te dibuja una inconsciente sonrisa de oreja a oreja, y no puedes evitar empezar a ensalivar mientras te abalanzas sobre él.

 

Así me siento yo, cuando de tu blusa, te asoma un pezón. La vida es bella.

olmo

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